domingo, 4 de septiembre de 2016

¡A practicar!

En la clase de mediación del aprendizaje, la maestra nos dio una actividad impresa para que la aplicáramos a un niño de 10 a 13 años. En mi caso, se lo aplique a una amiga que vive conmigo, Gema, que tiene 19 años.

Lo primero que hice fue pedirle que participará en mi actividad, después le pedí que si la podíamos hacer en la mesa de estudios del área común en la casa y que llevara su lápiz. Leí las instrucciones de la actividad y pensé en como se las podía explicar a ella.

Cuando nos reunimos le dije: "Gema, vas a leer las instrucciones y tratar de llevar a cabo la actividad, si te atoras dime y te ayudo". A continuación ella se puso a leer y resolver. No parecía atorarse en nada y la actividad parecía ser muy fácil. A los 5 minutos me dijo que había terminado y cuando vi su actividad me di cuenta que le faltaba un punto de la instrucción, así que le dije que volviera a leer con calma y pusiera lo que le faltaba. Tardo como 3 minutos más en terminar y me la entrego.

Creo que fui a una mediadora tranquila y supe como explicar la actividad para que ella la hiciera con gusto y con facilidad. Si la actividad se la hubiera hecho a una persona de 10 o 13 años estoy segura hubiera salido diferente o la interacción pudo haber sido más frecuente.

Es bueno realizar actividades así porque te permites conocer la actividad desde su planeación hasta su salida y más que nada te puedes dar cuenta de tus capacidades como mediador.





1 comentario:

  1. Hola Marisol,
    ¿Qué objetivo cognitivo tenías? es decir, ¿qué función cognitiva ibas a promover? ¿qué criterios mediacionales usaste? ¿qué mecanismos de los que da Haywood? Es importante que se retomen estos referentes teóricos para que la actividad sea un ejercicio de aprendizaje más profundo y reflexivo.

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