Lo primero que hice fue pedirle que participará en mi actividad, después le pedí que si la podíamos hacer en la mesa de estudios del área común en la casa y que llevara su lápiz. Leí las instrucciones de la actividad y pensé en como se las podía explicar a ella.
Cuando nos reunimos le dije: "Gema, vas a leer las instrucciones y tratar de llevar a cabo la actividad, si te atoras dime y te ayudo". A continuación ella se puso a leer y resolver. No parecía atorarse en nada y la actividad parecía ser muy fácil. A los 5 minutos me dijo que había terminado y cuando vi su actividad me di cuenta que le faltaba un punto de la instrucción, así que le dije que volviera a leer con calma y pusiera lo que le faltaba. Tardo como 3 minutos más en terminar y me la entrego.
Creo que fui a una mediadora tranquila y supe como explicar la actividad para que ella la hiciera con gusto y con facilidad. Si la actividad se la hubiera hecho a una persona de 10 o 13 años estoy segura hubiera salido diferente o la interacción pudo haber sido más frecuente.
Es bueno realizar actividades así porque te permites conocer la actividad desde su planeación hasta su salida y más que nada te puedes dar cuenta de tus capacidades como mediador.



Hola Marisol,
ResponderEliminar¿Qué objetivo cognitivo tenías? es decir, ¿qué función cognitiva ibas a promover? ¿qué criterios mediacionales usaste? ¿qué mecanismos de los que da Haywood? Es importante que se retomen estos referentes teóricos para que la actividad sea un ejercicio de aprendizaje más profundo y reflexivo.